Estudios Palacios Lleras

Derecho Portuario Colombiano


Octubre 2012. El 4 de octubre de 2012 tuvo lugar, en el Instituto Pensar, el lanzamiento de este libro que aborda los elementos y problemáticas de mayor relevancia relacionados con el Derecho Portuario en Colombia.

Autor: Óscar Fabián Gutiérrez Herrán
Prólogo: Hugo Palacios Mejía
Coedición con el Grupo Editorial Ibañez y el Centro de Estudios de Financiación y Desarrollo Regional (CEFIDES) .
Tamaño: 16.5 x 23 cm.
N° de Páginas: 233
ISBN 978-958-716-564-7
Ensayos N° 18

Reseña

Durante mucho tiempo, el país, al que se impuso una visión económica que lo obligaba a buscar el desarrollo contemplando su propio ombligo, no tuvo mayor necesidad de sus puertos. Buenaventura, Barranquilla, Cartagena y, en algún grado, Santa Marta desarrollaron sus puertos gracias a los cafeteros y a uno que otro empresario audaz que los mantuvieron vivos desde la colonia. En la Ley 1 de 1991, entonces, se dieron pasos para crear un modelo institucional nuevo, que distingue entre las funciones de supervisión y las de regulación, y que ha sido duplicado luego, con mucho aplauso, en la Ley 142 de 1994, sobre servicios públicos domiciliarios.

(tomado de www.librerianacional.com)

Del Prólogo:

¡ABRID LAS PUERTAS!

Este libro de Óscar Fabián Gutiérrez está llamado a tener muchos lectores y ediciones porque Colombia, al fin, dejando atrás los resabios cepalinos, ha resuelto abrir sus puertas y sus puertos al mundo…

Durante mucho tiempo, el país, al que se impuso una visión económica que lo obligaba a buscar el desarrollo contemplando su propio ombligo, no tuvo mayor necesidad de sus puertos. Buenaventura, Barranquilla, Cartagena y, en algún grado, Santa Marta desarrollaron sus puertos gracias a los cafeteros y a uno que otro empresario audaz que los mantuvieron vivos desde la colonia. Como los puertos no eran muy importantes para un país cerrado al resto del mundo, los gobiernos no tuvieron remordimiento al hacerse los de la vista gorda, mientras los sindicatos corruptos y las corruptas burocracias de las empresas estatales convertían los puertos en fuente privada de ingresos y sinecuras para sus miembros.[…]

Todo comenzó a cambiar cuando el proyecto minero de Cerrejón, gestado en 1976 y combatido acerbamente por Luis Carlos Galán, creó un puerto eficiente en la Guajira para exportar carbón. Y cuando Arturo Blanco Ordóñez –empresario de verdad y no simple gestor de barreras aduaneras-, consiguió un permiso para construir un puerto privado en Ciénaga, para un proyecto de exportación de carbón de Prodeco. […]

La Ley 1 de 1991 transformó los puertos de que disponía una empresa estatal en sociedades mixtas, para el servicio público. Los particulares no querían invertir en tales sociedades porque, con base en las experiencias, resultaba difícil creer que ellas pudieran ser rentables. Algunos, llevados sobre todo por razones cívicas, invirtieron y, según dicen sus enemigos, se hicieron inmensamente ricos con ello; la versión debe ser verdad, porque no he visto que los acusados se defiendan. En todo caso esas sociedades han hecho luego considerables inversiones en mejorar los servicios portuarios, y lo han conseguido.[…]

[…] Muchas más cosas podrían decirse acerca de las innovaciones de la Ley 1 en el campo de las políticas públicas y del derecho administrativo. Óscar Fabián Gutiérrez, en este libro, lo hace con singular talento y precisión, sin limitarse, como tantos otros libros de derecho, a hacer una paráfrasis de las normas legales. Él conoce bien, después de muchos años de práctica, las normas, la jurisprudencia y la escasa doctrina sobre la materia. Su fino criterio de abogado le permite leer, entre líneas, el sentido de las regulaciones portuarias. Quien desee conocer cómo funciona el sector portuario en Colombia tendrá que leer este libro. Y quienes piensen en hacer las necesarias adecuaciones de las normas de la ley 1 a las nuevas realidades y tecnologías del comercio exterior, también deben leerlo para conocer el punto de partida….y no correr el riesgo de inventar las cosas que ya fueron inventadas.

Hugo Palacios Mejía