Estudios Palacios Lleras

La Agencia Nacional de Minería: ¿Un paso más cerca de una institucionalidad minera efectiva?


Por Natasha Mina Amortegui y Pedro Pacheco Jiménez

El actual panorama minero ha hecho ostensible el ineficaz manejo de los recursos mineros en el país, proveniente en gran medida de una frágil institucionalidad, que no ha logrado una eficiente organización de los títulos mineros. Esta situación ha dado lugar a numerosos ataques y denuncias en contra del antiguo INGEOMINAS –hoy, Servicio Geológico Colombiano (Decreto 4131 de 2011)-. Adicionalmente, en un contexto donde el usuario juega un papel sumamente importante como explotador de los recursos naturales, existe un gran desorden a nivel de “baranda”: demora en la expedición de copias, imposibilidad de ubicar títulos mineros de manera efectiva, incremento de trámites burocráticos, etc…

La necesidad de cambiar este panorama es ineludible, si se quiere profundizar en el desarrollo de una industria que tiene un impacto importante en el crecimiento económico del país. Dentro del actual escenario de la “Locomotora Minera”, la calidad de las instituciones es un factor que no debe pasarse por alto a la hora de analizar las posibilidades de crecimiento del sector minero.

 Así las cosas, cobra especial importancia la reestructuración de las entidades pertenecientes al sector de minas y energía, especialmente en lo que se refiere a la creación de la Agencia Nacional de Minería -ANM-, mediante el Decreto 4134 de 2011. Aparentemente, el traspaso de algunas funciones del INGEOMINAS a la Agencia, conlleva grandes ventajas para enfrentar la actual crisis institucional. Este cambio deja en cabeza del actual Servicio Geológico Colombiano todo lo relacionado con el servicio geológico y las asignaciones de carácter científico y técnico (artículo 4° del Decreto 4131). Por su lado, la Agencia asumirá la función de autoridad minera o concedente en el territorio nacional (numeral 1° del artículo 4° del Decreto 4134), y quedará a cargo de la administración y el seguimiento de los títulos mineros (numeral 3° del artículo 4° del Decreto 4134), y de la dirección del catastro minero y el registro minero nacional, con miras a lograr el “aprovechamiento óptimo y sostenible de los recursos del Estado”, así como “una cultura de auto control y de calidad”.

 Debe recordarse que el INGEOMINAS, en virtud del Decreto 252 de 2004, tenía principalmente una visión y una misión de carácter científico, cuyo objeto principal era el de realizar la exploración básica del subsuelo para conocer sus condiciones geológicas y el potencial de recursos; y participar, por delegación, en actividades relacionadas con la administración de dichos recursos. En relación con esta última función, la administración del registro y catastro estaba a cargo de la Dirección del Servicio Minero, como dependencia del INGEOMINAS.

 Como puede verse, la tarea de otorgar títulos mineros y de  resolver cualquier tipo de actuación o controversia relacionada con dichos títulos, de las contempladas en el Código de Minas –Ley 685 de 2001-, estaba a cargo de una entidad cuyo objeto era principalmente científico y técnico.  Es por ello que, quizás, con el fin de superar el impase que existe hoy en día, las tareas mencionadas atrás, dado su carácter jurídico y administrativo, fueron asignadas a la ANM, concebida como una entidad especializada y creada específicamente para tal fin, y con funciones definidas de manera clara, según aparecen en el mencionado Decreto.

 Ahora bien, podría pensarse, a primera vista, que la solución de otorgarle la administración de los títulos mineros -y de sus implicaciones jurídicas- a una Agencia independiente del Servicio Geológico Colombiano, ubica al país un paso más cerca de una institucionalidad minera efectiva, en la cual no sea el Servicio Geológico Colombiano, como una entidad dedicada a la ciencia, a quien de manera improvisada se le endilguen funciones administrativas y jurídicas. Queda por ver cómo culminará el régimen de transición de seis meses previsto por el artículo 19 del Decreto 4134, sobre todo en lo que se refiere a la entrega del manejo y administración de los títulos mineros. Este artículo prevé que el Servicio Geológico Colombiano seguirá ejerciendo todas las funciones, incluyendo aquellas que por competencia directa o por delegación se le habían asignado al INGEOMINAS, hasta que entre en operación la Agencia Nacional de Minería. Amanecerá y veremos…

En cualquier caso, debe reconocerse que estos cambios hacen parte de un esfuerzo conjunto por vencer los múltiples obstáculos –no sólo institucionales- que enfrenta el desarrollo del gran potencial minero con el que cuenta el país, en donde aún queda por explorar y ubicar reservas mineras de gran importancia.